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Si quieres destacar como técnico de mantenimiento industrial, te damos 6 consejos para que refuerces aún más tus habilidades más positivas y mejorar aquellas que puedes seguir fortaleciendo.
De invisible a imprescindible: lo que no te cuentan del oficio
Hay algo crudo —y demasiado real— en el mantenimiento industrial: la mayoría de las mujeres y hombres que se dejan la piel en la fábrica, la nave, la planta… terminan siendo “el/la de mantenimiento”. Así, sin nombre, casi siempre sin rostro. Pides piezas, resuelves urgencias, te manchas las manos, acabas más tarde que nadie… pero ¿cuántos se acuerdan de ti cuando todo funciona? El reconocimiento es escaso. La rutina, demoledora. Y encima, saber más parece un arma de doble filo: cuanto mejor eres, más te cargan el carro. ¿Te suena familiar?
Lo que nadie suele admitir es que muchas veces te ves atrapada, atrapado, en la zona cómoda donde no destacas ni caes mal. Pasar desapercibido puede ser incluso un escudo. Pero eso tiene un precio insoportable: verte igual hoy que hace un año, el miedo soterrado a convertirte en “la del taller que lleva toda la vida aquí” —o “el del turno de noche, siempre disponible, pero no imprescindible”— hasta que llega otra crisis y tu nombre vuelve a flotar en el aire.
¿Te has preguntado alguna vez qué diferencia a quienes se convierten en la referencia —esa persona que todas buscan cuando hay lío de verdad— de quien queda anclada en la trastienda? No es solo la experiencia, ni mucho menos el papel de los títulos. Hay algo más. Mucho más. Y lo mejor es que ser el técnico de mantenimiento que todos necesitan está en tu mano.
1. Tu actitud, tu bandera (aunque nadie lo vea al principio)
Ser técnico o técnica de mantenimiento es, sobre todo, una cuestión de actitud. Basta con mirar a tu alrededor: la diferencia entre la persona que arrastra los pies y quien se remanga y pregunta, insiste, prueba o sugiere una mejora, no es un currículo brillante ni una palabra en LinkedIn. Es algo interno, una especie de rebeldía práctica que no depende del sueldo ni de tu turno.
Y ahí entra la motivación callada, la que solo ves tú cuando nadie más mira. Ahí está la distancia entre cumplir el expediente y decidir dejar las cosas bien hechas, aunque nadie lo sepa.
El reconocimiento externo tarda mucho en llegar —si llega—. Pero lo único que no puede quitarte nadie es la dignidad de lo que haces. Esa es tu bandera silenciosa.
2. La experiencia que sí cuenta: cuánto sabes “en campo”
La parte más incómoda para muchos recién llegados: todos los libros, los títulos, las certificaciones y los cursos valen de bien poco el primer día en la línea de fuego. El diploma cuelga en la pared, sí, pero cuando una máquina deja de funcionar, los manuales parecen escritos en otro idioma.
Lo has sentido: enfrentarte por primera vez a una avería sin solución previsible, con el tiempo en tu contra y la presión de producción encima… ahí se ve la cara real del oficio. ¿Y sabes qué? Nadie te enseñó a gestionar ese temblor en las manos, esa sensación de “no sé por dónde empezar”.
En lugar de esconder los errores, ese es el único momento auténtico para crecer. El campo —el taller, la instalación, la nave— es la escuela donde no hay correctores ni se repite examen. Se aprende con miedo, pero de verdad. Cada dificultad es una lección y también una cicatriz invisible. Lo importante no es cuántos errores evitas, sino cómo los atraviesas. Si puedes recordar el último lío gordo y sonríes —aunque fuera por lo mal que empezó—, vas bien.
- Cuando llegue el miedo a la equivocación, recuérdalo: la próxima vez dolerá menos, pero valdrá el doble.
- Pregunta, aunque te dé apuro. Quien no pregunta no aprende.
- Acepta los avisos y consejos de quienes llevan tiempo. Aunque duelan, suelen tener detrás historias de cables mal pelados y piezas perdidas de madrugada.

3. Cuando todo se complica: el arte de mantenerse motivado
No te vendría nada mal que alguien lo dijera en alto: hay días donde lo único que apetece es acabar, largarse y no mirar atrás. Especialmente cuando te quedas solo, encadenando horas extra invisibles, sabiendo que la nave depende de que tú lo resuelvas. Cuando te toca horas de más y nadie lo ve.
Podrías hacer el mínimo. Sacar una ñapa, aplazar la faena, pasar la pelota. Pero hay una tensión interna a veces insoportable entre arreglarlo ahora (bien, despacio) o dejarlo para otro turno. La diferencia real la marca preguntar: “¿Esto lo haría igual si supiera que mañana lo ve mi compañera? ¿Si lo viera mi jefe? ¿Si lo viera mi hijo, mi hija?” Motivación, dicen, viene de “mover”: mover algo dentro de ti aunque no haya recompensa fuera.
¿Trucos cuando cuesta todo? No hay milagros, pero ayuda pensar así:
- Cada vez que lo haces bien, te ahorras trabajo después. Lo que siembras hoy, lo recoges en forma de reconocimiento mañana.
- Si hoy dedicas cinco horas a arreglarlo como toca, seguramente nadie te lo reconozca. Si lo haces mal y hay problemas, seguro que sí. El anonimato es la mejor señal de que va todo bien.
- El orgullo propio —no el de los demás— es el único combustible sostenible.
Difícil encontrar ejemplos más sinceros que esas noches donde todo fue cuesta arriba y, sin embargo, nadie te buscó al día siguiente. Porque funcionaba.
4. No trabajes solo: tu red es tu mejor “kit de emergencia”
No importa lo bueno que seas, lo experimentado que estés. Tarde o temprano, te toparás con una avería, un sistema, una pieza que nunca has visto. Y ahí empiezan los sudores fríos. Tener a quién consultar, alguien a quien mandar un audio a las once de la noche, puede ser la diferencia entre salir del paso o atascarte hasta la desesperación.
La red profesional no se levanta de un día para otro. Requiere cuidar el trato con las subcontratas, con otras técnicas y técnicos, incluso con quienes no te caen tan bien. Ser amable, ayudar a las nuevas incorporaciones, abrir la puerta, escuchar. Parece poco, pero ese don de gentes (que a veces cuesta tanto) te salva más veces de las que imaginas.
Apunta, sin rodeos:
- Hazte una agenda de contactos. Gente que sepa bien de qué va lo suyo y que, llegado el caso, responderá a una llamada rara.
- Cuando una subcontrata entre en la empresa, aprende de ellos, aunque vengan “de fuera”.
- Sé generoso con el conocimiento: comparte una solución, explica ese truco. Nunca sabes cuándo te van a devolver el favor.
Al final, la persona que ayuda cuando no toca, es justo a quien primero acuden cuando hace falta.
5. El arte de reciclar, ordenar y no perderte en averías (ni en trastos)
Organizarse, reciclar y mantener el orden parecen el consejo de manual que nadie aplica. Y es normal: hay días en que ni tiempo hay de recoger después de una reparación. Pero a la larga, el desorden es el enemigo invisible de la productividad.
Te pasa: encuentras una pieza que podría servir, pero no recuerdas dónde la has guardado. Necesitas un material y tienes dudas si todavía hay en la caja o alguien lo usó ayer. El orden, dicen algunos, es perder tiempo para ganarlo. Organizar el espacio, limpiar, recopilar materiales reciclados, etiquetar cada cosa. Llámalo obsesión, pero un taller bien dispuesto no solo ahorra tiempo, también dinero.
El reciclaje, además, es mucho más que una moda: es supervivencia. Aprovechar piezas y componentes de equipos viejos, desmontar sistemas para guardar aquello que algún día puede “hacer el apaño” es parte del trabajo. Pero si no hay sistema, si no está bien etiquetado, da igual todo lo demás.
Piensa en esto antes de irte cada tarde:
- ¿He dejado el banco de trabajo más limpio que ayer?
- ¿La última avería que resolví quedó apuntada, anotada, registrada —aunque sea en un cuaderno—?
- ¿Mis herramientas están donde deben para no buscarlas corriendo la próxima vez?
No es por postureo. Es para cuidarte hoy —y a quien venga después mañana.
6. ¿De verdad quieres aprender? Cuenta lo que sabes
Hay un tabú raro entre la gente técnica: la idea de que compartir conocimiento es regalar tu ventaja competitiva. Como si contar trucos y fallos te hiciera prescindible. A la larga, es justo al revés. Quien comparte lo que aprende, repasa, reafirma y crece el doble.
Contar tus experiencias (en persona, grabando vídeos, en foros, incluso en el grupo de WhatsApp del trabajo) no sirve solo para el ego. Ojalá lo fuera. Sirve para que te vean como referente, como “esa persona que sabe de esto”. Y quien sabe de algo, termina siendo quien todas y todos buscan cuando hay emergencia.
Si te atreves a exponer en público tus ideas, tus aprendizajes, tu manera de hacer… prepárate para recibir críticas, muchas veces duras, pero también aportaciones que te harán mejor, que te abrirán nuevos caminos. Las alabanzas llegan poco, pero cuando llegan, tienen efecto multiplicador.
El mayor aprendizaje de quien enseña: siempre queda alguien que te corrige. Agradece porque ese es el mayor de los regalos. Y, sobre todo, no te acostumbres al silencio. Compartir sana, hace crecer, y convierte lo invisible (tu esfuerzo) en una referencia viva.
El final nunca es realmente el final: ¿algo valió la pena?
Aquí va la verdad que nadie te dirá: no importa cuántos atascos soluciones ni cuántas veces te quedes solo arreglándolo todo. Habrá días de querer tirar la toalla. De preguntarte qué sentido tiene tanto esfuerzo anónimo. De pensar que ya da igual, que solo eres “el técnico” de siempre.
Pero hay matices. Siempre los hay. Si te levantas cada día y puedes decirte —casi en voz baja— que has cuidado tu trabajo, que has aprendido algo, que hiciste red y compartiste lo que supiste, entonces has cambiado el mundo de alguien. Aunque sea una sola máquina que mañana volverá a funcionar cuando nadie lo espere. Y ese es el único éxito que no se borra.
Que nadie te venda la moto de la perfección ni del ascenso constante. Esto va de resistir, de mirar a los lados y pensar que, aunque nadie lo vea, marcas la diferencia una y otra vez. Cada vez.
Y si quieres escuchar voces que sí comprenden y pueden profundizar en este viaje a fondo, te dejamos, aquí abajo, la entrevista a David Guillen, Técnico de Mantenimiento y creador de «Tu vuelta de Tuerca» del podcast “Mantenimiento en Acción”. Allí, David se moja y cuenta lo que otros prefieren callar. Te dejamos el acceso para que lo escuches. Porque a veces, escuchar a otra persona que ha pasado por lo mismo da más fuerza que mil manuales.
Preguntas frecuentes para técnicos de mantenimiento industrial y desarrollo de talento
¿Cómo puede un técnico de mantenimiento industrial mejorar su capacidad para diagnosticar fallos complejos?
Aprender a diagnosticar problemas complejos requiere práctica, observación minuciosa, actualización constante y el uso de herramientas avanzadas. Asistir a formaciones técnicas y compartir experiencias con otros profesionales de mantenimiento ayudan a perfeccionar este aspecto tan valorado para ser el técnico de mantenimiento que todos necesitan.
¿Qué papel juega la comunicación clara entre profesionales de mantenimiento industrial?
La comunicación clara mantiene alineados a todos los integrantes del equipo, reduce la posibilidad de errores y acelera la resolución de averías. Ser un buen técnico implica transmitir incidencias, soluciones y necesidades de manera sencilla y precisa, lo que facilita el trabajo de quienes te rodean y mejora los resultados colectivos.
¿Por qué el feedback constante impulsa la mejora continua en el mantenimiento industrial?
El feedback, tanto recibido como ofrecido, es fundamental para la mejora continua. Al recibir opiniones de compañeras y compañeros, se identifican áreas de desarrollo; al ofrecerlo, contribuyes al crecimiento de otras personas del equipo. Esta dinámica fomenta un ambiente proactivo, más competente y enfocado en marcar la diferencia en la empresa.
¿Cuáles son las mejores estrategias para retener talento técnico en empresas de mantenimiento industrial?
Las empresas que ofrecen formación, planes de carrera en mantenimiento, reconocimiento y flexibilidad retienen mejor a su talento técnico. Crear un ambiente donde cada profesional de mantenimiento se siente valorado reduce la rotación y estimula la innovación, clave para la competitividad en el sector.
¿Cómo gestionar la alta presión en el día a día como técnico de mantenimiento industrial?
Gestionar la presión pasa por priorizar tareas, mantener la calma ante urgencias, pedir ayuda cuando sea necesario y practicar técnicas de autocuidado como pausas breves y respiración. Buscar apoyo dentro del equipo y confiar en los propios conocimientos resulta esencial para no quemarse y seguir rindiendo en el tiempo.
¿Qué papel tienen las plataformas digitales en la carrera de un buen técnico de mantenimiento?
Las plataformas digitales facilitan el aprendizaje, la conexión con otros profesionales de mantenimiento industrial y el acceso a información actualizada. Aportan visibilidad, permiten compartir experiencias propias y descubrir nuevas tendencias que, aplicadas, pueden marcar la diferencia en la operativa diaria.
¿Cómo puede un técnico de mantenimiento industrial avanzar en su carrera sin perder la motivación?
Trazar objetivos personales claros, buscar nuevos retos, formarse siempre que sea posible y celebrar los pequeños logros ayuda a mantener la motivación. Aprovechar oportunidades internas y adquirir nuevas competencias es fundamental para una carrera en mantenimiento sostenible y satisfactoria.
¿Qué importancia tiene la mejora continua para ser el técnico de mantenimiento que todos necesitan?
La mejora continua diferencia a una persona profesional de una excelente. Actualizarse, aprender de errores y buscar siempre formas alternativas de resolver averías es lo que permite ser ese técnico imprescindible, capaz de aportar valor real en cualquier contexto industrial.
¿Cómo marcar la diferencia en equipos multidisciplinares de mantenimiento industrial?
Mostrar iniciativa, respetar el conocimiento ajeno, colaborar activamente y compartir información hace que se valore tu aportación. Adaptarte a distintas áreas y aprender de las expertas y expertos de cada especialidad refuerza tu perfil, estableciéndote como un referente dentro del grupo.
¿Cuál es la mejor manera de fomentar el talento técnico femenino en el mantenimiento industrial?
Ofrecer entornos inclusivos, referentes femeninos, igualdad en oportunidades y formación específica ayuda a visibilizar y potenciar el talento técnico femenino. El acompañamiento y el feedback positivo incrementan la confianza y la participación, enriqueciendo así el sector del mantenimiento industrial para todas las personas.

